Nuevamente estoy en el jardín. Escucho pasos y un llamado. Es ella.
Me levanto sin prisa y muevo mi cabecita en su dirección. Su silueta se
refleja en mis ojos.
***
Me llaman ciega, pero mi mirada abarca mucho más los que
“ven” pueden imaginar. Un mundo subyace bajo los colores, sonidos, olores y
texturas, así como ecos de antaño, gracias a sus lazos con este lugar. Su paso
por aquí ha dejado una huella que puedo ver. Solo debo concentrarme y seguir la
voz hacia el pasado que deseo conocer.
Creen que por el velo que nubla mis ojos, apenas
sobrevivo en este mundo. Se equivocan, conozco mejor el pasado, vivo el
presente, no temo al futuro.
+++
Ella viene cada dos días. A veces de prisa, otras con
calma, siempre me saluda. “Aquí estás”, “Ven aquí”. Yo respondo “Meow”,
“Miaau”, “Mauuu”, dependiendo de mi ánimo.
Han pasado un par de años desde nuestro primer encuentro,
en los que ella ha contado su historia. Sin embargo, detrás de su risa
estridente y largas anécdotas, quedan las historias que se niegan a salir a la
luz.
La alumna recita fórmulas y textos, los cuales invocan
las voces del pasado que cumplieron la misma labor: Alimentarse del
conocimiento para expandir los horizontes humanos. Si está cerca puedo
escucharla y su voz me transporta a lo que alguna vez fue.
Al pasar los días, la siento marcharse con las palabras atragantadas.
Aquel día nublado, ella daba traspiés y soltaba suspiros.
Se sentó en un banquillo y, conmigo a sus pies, liberó sus sentimientos.
“Mamá…mamá” sollozó. Extendió su mano hacia mí y dijo a media voz: “Mamá, te
extraño…Hoy todo me recuerda a ti, el aroma de los libros, las pisadas en los
pasillos…Mamá, la Universidad me recuerda a ti…Pero ya no estás”. No me habla,
pero su dolor me traspasa. “Mamá, todo se siente vacío sin ti”.
La emoción en su voz me conmovió, hasta el punto de ser lo
único perceptible para mí en ese momento. A lo lejos, escuché murmullos,
similares a su voz.
Un aroma a café inundó mi nariz y la calidez del estío
abrazó mi pelaje. Entonces la vi. Venía por el pasillo, sosteniendo libros y un
tintico. Era su madre. Me acerqué a la
mujer y ronroneé para llamar su atención. Era su huella en la universidad,
llenando con su presencia los espacios, las aulas, las bibliotecas. Estaba
aquí.
La guie hasta el banquillo y salté junto a la joven,
quien no podía ver cómo se cumplía su deseo. Maullé en su oído y traté de
motivarla, pero no respondía. Las lágrimas surcaban su rostro, cuando un tacto
dulce las limpió poco a poco. Maullé con regocijo, pues su madre la reconocía y
la consolaba.
Para ella, yo solo maullaba a la nada. Pero notó que no
estaba sola y se entregó a la calidez que la cubrió.
Apenas un susurro, el murmullo de la brisa o el rumor de
las hojas, las palabras de afecto zumbaron en su oído con inefable ternura: “te
amo”.
Extendió los brazos y abrazó el recuerdo de su madre, entendiendo que
siempre estaría con ella, brindando consuelo y alegría a través de la memoria transmitida
por aquel lugar.
Bello relato que desde la.mirada del gato nos permite explorar diversas emociones y cómo a través de sus sentidos, comprender que nuestros vínculos van más allá de lo visible, de lo palpable.
ResponderEliminarun relato muy bonito, que pese a no ser extenso logra transmitir emociones profundas, y por medio de su narración llega incluso a provocar una nostalgia, a través de la visión de un gatito, cambiando nuestra forma de ver, pues nos encontramos en otra perspectiva.
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ResponderEliminarEs un relato muy conmovedor porque a través de la perspectiva de un gatito nos encontramos en una situación nostálgica, donde podemos reflexionar el como una mascota nos da apoyo en situaciones de duelo y el amor incondicional aunque no sea visible
ResponderEliminarUn relato muy lindo , que transmite sentimientos grandes , atrapa y conecta al lector 🙌
ResponderEliminarQué bonito Valeria, un relato muy conmovedor que atrapa al lector 👏🏻
ResponderEliminarMe gusta la manera como humanizas y sensibilizas al personaje del cuento. Un bello juego de palabras que evocan emociones y sentimientos, transportando al lector al seno materno.
ResponderEliminarLa mirada de la gatita llega hasta el corazón...hasta ese dolor que no deja de sentir la protagonista. También me imagino a su mamá con "el tintico", en esa expresión de ternura infinita.
ResponderEliminarMe encantó!!!
ResponderEliminarMuy bonito el relato
ResponderEliminarHermoso ❤️
ResponderEliminarHermoso! Sensible y muy creativo. Nos recuerda la complejidad de la vida, la sensibilidad del amor y la escritura.
ResponderEliminarUn cuento profundamente conmovedor, escrito con gran sensibilidad y una hermosa imaginación. La forma en que entrelaza la memoria, el amor y la esperanza logra emocionar al lector. ¡Felicitaciones, Valeria, y muchos éxitos en el concurso!. Tienes todo para ganar.
ResponderEliminarObservar esta parte “ Me llaman ciega, pero mi mirada abarca mucho más los que “ven” pueden imaginar”. Excelente lo demás para mí!
ResponderEliminarDe acuerdo, quería hacer énfasis en esta parte también.
EliminarEl relato muestra emociones, desde la perspectiva del recuerdo de una gatica y que lejos de su ceguera, no se limita para recordar sus emociones. El texto aborda temas como el duelo, la memoria, el amor familiar, muestra el recuerdo a través de espacios vividos y habitados.
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ResponderEliminarPoético, sensible, real y valioso relato que resalta lo subjetivo y sensible de la vida, la fragilidad de la misma y la vulnerabilidad a la que se exponen sus actores, expresión de emociones, situaciones y vivencias que solo reposan con especial cuidado en el espacio mental y en el alma de sus protagonistas.
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ResponderEliminarQué bonito este cuento corto. Me encantó el giro de la historia porque me sorprendió completamente. Sería hermoso poder sentir la presencia de las personas que amamos y ya no están en este plano. Muchos éxitos :D
ResponderEliminar"Hermoso" "cautivador""verosímil" magnífica forma de explorar nuestra cotidianidad; sorprendes con ese personaje fascinante. ¡Felicitaciones!
ResponderEliminarHermoso. Te permite vivir de cerca lo relatado, se siente y genera nostalgia. Felicitaciones!
ResponderEliminarHermoso cuento, muy transparente y sensible, podemos ver no solo con los ojos, sino también desde el sentir.
ResponderEliminarPreciosooo 😍
ResponderEliminarHermoso relato que te atrapa de principio a fin ☺️
ResponderEliminarQué lindo cuento 🩷 una linda historia
ResponderEliminarPrecioso relato que llena de emociones y te conecta con sus personajes
ResponderEliminarHermoso cuento 🥰
ResponderEliminarMaravillosa descripción desde la imaginación y la realidad que logra trasmitir el sentir oculto de un gato , logrando despertar sentimientos enriquecedores .
ResponderEliminarExcelente.
Hermoso cuento, logra transmitir emociones
ResponderEliminarQue hermoso relato. Me gustó la forma en que muestra que el amor y los recuerdos permanecen vivos, incluso cuando una persona ya no está. La narración desde la mirada del gato le da un toque muy especial y hace que la historia sea tierna y conmovedora.
ResponderEliminarExcelente relato, que te transporta a un escenario lleno de sentimiento y emoción. Me pareció muy profundo pero con una sutileza de la expresión humana.
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