viernes, 3 de julio de 2026

El peso de imaginar - Víctor David Revueltas Rodriguez

Un hombre que tenía el poder de imaginar, todo lo que pensaba se hacía realidad. Su mente era tan poderosa que buscaba el silencio en el ruido de los demás. Nunca se daba el tiempo porque cuando llegaba todo cambiaba y tenía que volver a empezar.

Caminar siempre fue un problema para él, porque cuando saltaba un charco tenía que tener cuidado con volar, cuando bostezaba del aburrimiento tenía que tener cuidado de no tragarse el mundo, eran las tareas repetitivas el mayor peligro porque con la menor provocación a una fantasía las personas eran de arena que se iban con el viento, los papeles en su escritorio eran pequeños caballeritos montados sobre sus borradores que usaban lápices como lanzas antes que se dieran cuenta que estaba perdiendo el tiempo y que los cuentos no se escriben de esta manera. pero entonces con un esfuerzo sobre humano digno de sus habilidades grandilocuentes imagina sobre el papel la paz mundial del mundo, se levantó orgulloso y eufórico, emocionado tanto que no vio el muro que él mismo puso ahí, para golpearse en el dedo chiquito del pie y enojarse lo suficiente para imaginar que no había sucedido nada. Siempre es mejor dejar lo al albedrío de las personas, el problema fue lo incierto, el hombre sufría de la paranoia y veía enemigos en todos los lugares, no se dio cuenta hasta mucho después y con solo mirar de cerca una sonrisa que era la mejor arma no tan poderosa como su mente pero más justa a su propósito más simple, se sintió grande y poderoso  con ella y sin querer otra vez fuera de lugar. Entonces imagino encajar e hizo a todos iguales sin variedad no hubo sino el, y el mismo aburrido se hizo en los demás, qué difícil era esto de vivir sin pensar.

Cuando las historias se repiten tanto que sin leerlas se saben su final, algo de monotonía encuentra lugar en una vida extraña de alguien que como él, la fantasía ideal de una persona tan torpe con sus pensamientos logré aspirar, deje que todo fuera como fuera y dejarme sorprender y sin darse a preguntar si necesita mejorar, porque a veces cuando piensa lo podría arruinar, imaginó el tiempo e imaginó envejecer y un día solo imaginó descansar.

1 comentario: