viernes, 3 de julio de 2026

El reparador de Luna Sofia Yepes

Para Ricardo los objetos nunca estaban simplemente rotos, estaban traumados, cada uno contaba su propia historia. Tenía el don de escuchar sus recuerdos al tocar su superficie. Una taza agrietada le transmitía la ansiedad de una traición; un viejo reloj detenido le gritaba el pánico de un infarto. Ricardo los reparaba en su agradable taller con hilos de oro y mucha paciencia, liberando los ecos de dolor atrapados en ellos. Era un secreto absoluto, pues el mundo no estaba listo para entender que las cosas inanimadas también sangran.

Todo cambió una tarde lluviosa cuando la campanilla de la puerta tintineó. Una niña de no más de ocho años, con un impermeable rosa pastel entró arrastrando los pies sin decir ni una sola palabra, colocó un peluche de felpa marrón algo deformado, sus fibras derretidas y cuyo ojo izquierdo de botón colgaba de un hilo negro en el roble del mostrador. La pequeña lo miró con súplica muda en los ojos y huyó hacia la tormenta antes de que él pudiera reaccionar. Intrigado, Ricardo tomó el oso de felpa y el trauma lo asaltó. La mente de Ricardo se llenó de gritos coléricos y del siseo del agua hirviendo, sintió la tela empaparse de un calor agónico y abrasador que deshacía costuras entre un llanto ahogado…Ricardo abrió los ojos de golpe, horrorizado, con el corazón desbocado, aún no lograba asimilar la ansiedad de su mente cuando la campanilla volvió a sonar con fuerza. Entró un anciano de unos sesenta años, empapado por la lluvia, cansado y con los ojos inyectados en sangre.

-Busco a mi nieta… La vi salir a escondidas con ese oso y la vine siguiendo. ¿Estuvo aquí?

-Sí -dijo Ricardo entregándolo-. El oso está arruinado por agua hirviendo, lamento el infierno que esa niña vivió con su padre.

El anciano miró al oso con lástima infinita y susurró:

-Hijo… mi yerno está muerto, el muñeco no está quemado porque su padre la atacara…Quedó así porque la piel de su padre se quedo atrapada en la felpa, ella no vino a que le repararas su oso, vino a limpiarlo antes de que llegue la policía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario