viernes, 3 de julio de 2026

La trenza del monte de Andrés Mauricio Campuzano Tobón

Por allá, muy adentro en las montañas antioqueñas, rodeado de frondosos árboles e imponentes cascadas, creció María, una niña de cabellos rizados y mejillas teñidas de un rojo carmesí. María, a pesar de su corta edad, era una niña muy intrépida y aventurera; trepaba los árboles persiguiendo a alguna ardilla o se internaba muy adentro del bosque para buscar leña para prender la fogata que, en las noches heladas de invierno, calentaría los fríos cuerpos de su grande y numerosa familia.

Una tarde no muy diferente a las demás, María salió en busca de unas bayas para calmar un poco su hambre. Caminó, caminó y sentía que cada vez el bosque la tragaba mucho más y su casita se veía mucho más lejana. Se metió por aquí, se metió por allá, y había una fuerza oculta que la obligaba a internarse mucho más en ese temible y frío bosque. El tiempo pasó y con él salió el sol; nuestra protagonista despertó y encontró su cabello trenzado de la forma más bella posible, y entre cabellos había florecillas de múltiples colores.

María regresó a su casa un poco asustada y confundida. Aunque no le contó a nadie este aterrador suceso, a la noche siguiente la tierna niña estaba quedándose dormida cuando escuchó, en la planta baja de su casa, pequeñas huellitas y como si alguien jugara con sus juguetes. María, muy astutamente, se envolvió en las cobijas hasta quedarse dormida.

Al otro día, la niña y sus papás empacaron los suficientes víveres: comida envuelta en hoja de achira, jugo de tomate empacado en un tarro de gaseosa y un costalito de naranjas. Emprendieron camino hacia una cascada de agua cristalina en donde iban a pasar el día entre risas y juegos. Caminaron y caminaron, hasta que de pronto María escuchó en un arbusto un movimiento bastante precipitado y era él; de un diámetro no muy grande, vestido de ropa verde pasto, con su cullocesco sombrero, a lo que nuestra protagonista le grita a su mamá: ¡Mira, mira! ¡Esta es la criatura que por días me ha estado atemorizando y se mete en mis sueños!. La mamá mira y ve nada más que un arbusto lleno de rojas y deliciosas bayas.

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