En los límites difusos de Fótica, aquella región del océano donde la luz del sol todavía juega a encender el agua con destellos dorados, vive una medusa de filamentos translúcidos y una estrella de mar de un color naranja encendido. A diferencia de las demás criaturas del arrecife, que se conformaban con la seguridad de la corriente y la rutina del coral, la medusa pasaba las horas suspendida en el agua, mirando fijamente hacia arriba, donde el azul se volvía cada vez más pálido y misterioso.
—Tiene que haber algo más —susurra
siempre, balanceando su campana con un rítmico latido—. Más allá de donde
termina la luz que conocemos debe existir un mundo entero.
Un día, la estrella de mar,
contagiada por la persistente curiosidad de su amiga, decidió despegarse de su
roca ancestral. Juntas emprendieron una lenta expedición vertical hacia la
superficie. En el camino, mientras el agua se volvía notablemente más cálida,
se les unió un inesperado compañero: un atún bebé, de movimientos eléctricos y
escamas plateadas, que se asombró al ver a una pareja tan peculiar viajando con
determinación hacia el techo del mundo. De repente, el ascenso los llevó a un
punto crítico. La estrella de mar se aferró con fuerza a la cresta de un
arrecife extrañamente alto, una aguja de piedra que casi rozaba el final del
agua. Al mirar hacia el exterior, sus pequeños ojos litorales se abrieron de
par en par. A través del vaivén constante de la superficie, no solo se divisaba
el cielo, sino el reflejo colosal de una montaña verde, densa y viva. Una isla
flotando en la frontera del aire.
—¡Miren eso! —exclamó la estrella,
señalando la silueta con uno de sus brazos—. Tenemos que ir. Los tres juntos.
El atún bebé daba vueltas
concéntricas de la pura emoción y la medusa brillaba con una intensidad
deslumbrante. Sin embargo, antes de dar el último impulso hacia el exterior,
una sombra alargada emergió de las grietas. Era una vieja serpiente marina, de
escamas sabias y movimientos pausados. Al escuchar los planes de los jóvenes
viajeros, la serpiente frunció la mirada y dejó escapar un siseo lúgubre.
—No vayan —les advirtió—. Esa montaña
verde es hermosa, pero está rodeada por un monstruo invisible: la contaminación
humana. Los gigantes que viven allá lanzan cosas muertas que flotan, redes que
atrapan sin piedad y venenos que apagan el brillo del mar. Si cruzan esa línea,
corren el peligro de no regresar jamás.
Un silencio pesado cayó sobre el
grupo. El atún bebé se encogió, asustado, y la medusa miró a la estrella. Las
palabras de la serpiente eran oscuras, pero el reflejo de la montaña verde
seguía allí arriba, parpadeando bajo el sol, como un misterio que se resistía a
ser olvidado. El miedo y el deseo de descubrir el mundo chocaban en sus
pequeños corazones marinos.
Me gustó mucho como el cuento integra diferentes animalitos marinos y acuáticos, me pareció muy bonita la narración.
ResponderEliminarMe gustan mucho los animalitos y como personifican sentimientos tan humanos ,pero en particular me gustó el final porque hay varias veces en la vida donde nos vemos completamente paralizados por el miedo, así como les pasó al atún bebé y la medusa.
ResponderEliminarMe pareció un cuento muy interesante porque logra transmitir la curiosidad y el deseo de explorar a través de personajes marinos que resultan fáciles de imaginar y con los que es sencillo conectar. Las descripciones del océano hacen que la historia sea muy visual y agradable de leer, mientras que el mensaje sobre la contaminación aparece de forma natural, invitando a reflexionar sobre el impacto de las acciones humanas en el medio ambiente. Aunque el final queda abierto y deja con ganas de saber qué decisión tomarán los personajes, considero que eso también despierta la imaginación del lector y hace que el cuento sea aún más llamativo.
ResponderEliminarMe gustó. La historia es interesante, mantiene la curiosidad durante todo el recorrido y el mensaje sobre la contaminación se integra de forma natural. Además, deja con ganas de saber qué decidirán los personajes.
ResponderEliminarUn buen inicio y con un final que te deja pensando, tanto daño hace el ser humano, me gustó
ResponderEliminarme gusto mucho la historia de los animales y ademas de como se describe la belleza del mar. Me deja reflexionando como a pesar de la vida en el mar siempre aparece el caos de la humanidad
ResponderEliminar