viernes, 3 de julio de 2026

Murdor de Dayana Valentina Cuaran Contreras

En un mundo que lo presencia todo pero no recuerda nada, los monstruos no son monstruos, porque los héroes lo son. Eso fue lo que gritó Vao antes de perecer.

Vao era una chica común y dudosa de todo. Vivía en una ciudad que cada vez se hundía más en su desgracia, y esa ciudad se llamaba Murdor, donde no vivía nadie pero se escuchaban voces; al menos eso pensaba ella. Murdor era hermosa porque nada en ella era normal: había animales mutantes parlantes que cuidaban la naturaleza con una devoción que ningún humano conocía. Todos les temían, pero ellos eran los únicos que amaban al otro sin condición y no les importaba morir por alguien más. Existían también las Limpus, un insecto humanoide que velaba por los ciudadanos mientras dormían. Sin embargo, por cada pensamiento negativo que intentaba corromper a alguien, una Limpus moría, y nadie podría volver a soñar. Y no hablamos solo de dormir, sino de SOÑAR. Vao sabía que su ciudad se corrompía por la maldad maldavestica, así la llamaba ella. Las personas en el poder creían ser los dioses de la ciudad y afirmaban que todo lo malo que hacían era necesario para el bien mayor. Pero no era así: solo pensaban en sí mismos. Cazaban a los Brimbis, animales mutantes parlantes, sabiéndolo importante que s. Los ciudadanos, por su parte, nunca cuestionaban nada; solo repetían lo que otros decían y replicaban cualquier acción ajena. Quisiera decir que había más personas como Vao intentando salvar a los Limpus y a los Brimbis, pero no las había. Nunca se le ocurrió una manera de cambiar la forma de pensar de los demás, hasta el 6 de diciembre de 1928, cuando creyó haber encontrado la única solución. Con ayuda de los Limpus, alterar los sueños parecía lo correcto: así, salvaría a todo ser que no tenía voz pero sí sentía, de los monstruos con capa de héroe.

Se puso en marcha: una Limpus por persona debía hacer que soñaran y añoraran los días de tranquilidad, cuando todos convivían sin esconderse. Y sí, eso soñaron. Sin embargo, no salió como esperaba. Todos extrañaban aquellos tiempos, pero no querían volver porque creían tener poder para mover gente y cosas a su antojo. Los sueños se salieron de control: todos sentían envidia y peleaban por sus riquezas. Groko, el líder de los llamados héroes, había advertido que Vao estaba confabulada con seres monstruosos y que en la noche les arrebataría su poder. Todos la atraparon con una sola intención: asesinarla de la manera más atroz posible. Vao lo intentó con todo lo que tenía. Murió entre los mismos descerebrados que creyó poder despertar, la ciudad siguió hundiéndose y solo quedo el silencio de quienes no escucharon. O eso pensábamos.

2 comentarios:

  1. Me encanto, el relato cuenta como el poder pueden convertir a quienes se consideran héroes en unos monstruos.

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  2. Me gusta mucho el mundo fantástico que crea con los Brimbis y los Limpus, también me gusta el final trágico y deja una reflexión sobre las consecuencias de intentar cambiar a quienes no desean hacerlo.

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